miércoles, 7 de julio de 2010

Calle Nueva. Por Manuel Francisco Ayudarte Manzano













Foto 1
Titulo de la foto: Calle Nueva también conocida como Hernández Velasco
Autor de la Foto: Desconocido
Fuente:
Fecha: Finales siglo XIX y Principios del XX .la de abajo. Mediados el XX la primera.







Foto 2


Titulo de la foto: Calle Nueva también conocida como Hernández Velasco
Autor de la Foto: Desconocido
Fuente:
Fecha: Finales siglo XIX y Principios del XX .la de abajo. Mediados el XX la primera.









Al hablar de la Calle Nueva debo circunscribirme a la que yo he vivido. Las calles Nuevas que se ven en la foto son de época diferente y yo no estaba para verlas, He oído: Que si por aquí estaba el Hotel tal, etc. Aso que mi comentario puede empezar haciendo mención a lo de Calle Nueva, Se le llamo de tal manera por que en realidad era eso: Nueva. Por ella pasaba la carretera N-323. Y no dividía a Motril en dos mitades porque todavía no se había expandido hacia el este. Prácticamente Motril acababa allí. Es cierto que estaba la calle fina y la Rambla de Capuchinos y algunos núcleos de casas. Pero lo importante pasaba en nuestra Calle Nueva. Yo recuerdo las tardes que acompañaba a mis padres al Centro Cultural Recreativo para sentarnos en su hermosa terraza y tomarnos una gaseosa y ver a la gente pasar o simplemente mirar a los autobuses que iban llegando y los viajeros con sus maletas. Allí estaba la Estación de Autobuses de la Alsina Graells. Enfrente veíamos la Pensión “La Marina” de la familia Jodar (había oído que eran medio parientes míos).

A la vista y sobre todo siendo un niño se me antojaba imponente el Banco Hispano Americano que hacia poco lo habían trasladado desde la Plaza de España. No el edicio sino los materiales de oficina. Lo aclaro por si alguien piensa que entonces se trasladaban edificios completos. Más abajo estaban los Espumosos Esquitino que hacían competencia a los del “Gilero”. Y como era lo único en refrescos del momento acudíamos con cierta frecuencia a deleitarnos con “Cualquier cosa”. Íbamos indistintamente a uno o al otro.

Algunas veces, cuando mi padre me mandaba a por el periódico al Kiosco de la “Quica”, me llamaba la atención una masa humana grande a las puertas del Café Comercial. Yo extrañado preguntaba a mi padre y el me decía que eran la gente del campo que esperaba el contrato para el día siguiente o solamente charlar y cambiar ideas. Un poco más tarde era cuando aparecía el capataz o capataces en busca de personal. Junto a este café había una Librería. Y ahora mismo no recuerdo el nombre. Más tarde puso Pedro Torres una tienda de bicicletas y de Mobilettes (que era lo más moderno de España).

Recuerdo también el establecimiento de fotos de Fernando Valdivieso. En ella trabajaba un señor apellidado Duran. Hay que reconocer que la fama de Valdivieso ha llegado con fuerza hasta nuestros días pues sus trabajos estaban muy bien hechos y con calidad. Yo fui amigo de su hijo Antonio que trabajaba con el. Y cuando no tenis nada que hacer me iba al laboratorio que tenia en otro edificio (en el que estaba el antiguo Hotel Alhambra que lo derribaron y construyeron esa casa tan grande) (por cierto en los bajos estuvo La Caja General de Ahorros de Granada antes de cambiarse a donde esta actualmente) y allí veía como revelaba los clichés de color, como retocaban al carboncillo las fotos, etc.

Y si seguimos por la misma acera para abajo estaba el Bar “Los Leones” que lo regentaban los padres de María Eugenia. Justo al lado y haciendo media entre Calle Nueva y Tejeros estaba la casa de “Nardico”. Creo que era maestro pero por lo que se le veía tenia poco espíritu. Tenia un hijo al que deje de ver hace muchísimos años...

Y que podemos decir de las casa que continuaban, Estaba el estanco de Feriche (cuando fumaba compre cigarrillos allí), su Almacén y su surtidor de gasolina (con su manivela, su embolo y sus depósitos trasparentes en los que veías la gasolina. Por allí aparecíamos de vez en cuando a ver un monillo muy pequeño que tenían estos Hermanos Feriche. Tenían también un camión “Leyland” para hacer transporte de mercancías de un sitio para otro. Y sobre ese camión voy a contar una anécdota que protagonizo mi padre. Una vez estuvo en Motril un forzudo que hizo alarde de su fortaleza de la que quedaron sorprendidos muchos motrileños. Esteban Feriche (amigo de mi padre) le reto a tirar del camión. Hubo sus apuestas y bastante expectación. Llegado el día prepararon el camión, le ataron las cuerdas y se las dieron a mi padre. Comenzó a tirar y al principio no logro moverlo pero se esforzó algo más y pudo moverlo. Esas eran las distracciones que había en aquellos tiempos. Por descontado que en esa época mi padre estaba soltero y además joven y fuerte.

En mis tiempos conocí el taller de “Joseico el de las gomas” cuyo nombre de verdad era el de José González. Allí apareciamos cuando se nos pinchaba la pelota. Otras veces le pedíamos trozos de gomas para hacernos “gomeros” y así tener un arma para defendernos de los otros grupos. El Banco Español de Crédito estaba en un palacete al otro lado de la calle Teatro y detrás había un huerto cuyas tapias daban a la calle Nueva. Todos los de mi edad fueron testigos de cómo desapareció el taller y como se edifico un inmueble moderno para ese Banco. El palacete lo compro “El Pavico” en donde puso su tienda que tiempos después derribo e hizo un gran edificio y puso de nuevo su tienda en los bajos comerciales.

Y ya estamos en la Plaza de la Aurora. De pequeño yo recuerdo la Cruz dedicada a los caídos en la guerra civil. Más tarde se llevo a la parte baja del Cerro de la Virgen. La Ermita que se ve en las fotos antiguas ya no estaba. Lo que si me acuerdo eran los Bancos con mosaicos de colores y una fuente en medio. Al fondo se veía el cuartel viejo de la Guardia Civil. Recuerdo las casas que había antes de hacer el Motril Cinema. El puesto de patatas fritas de la “Brasileña”. A ese puesto de patatas me acercaba y cuando se daba cuenta de quien era yo me regalaba un cartucho lleno de patatas. Y la verdad sea dicha estaban muy buenas.

Quien no se acuerda del Taller de los Hermanos Castro. Según decían eran comunistas y familia de Fidel Castro el de Cuba. El Hotel Mediterráneo que fue el único de Motril. Por el pasaron artistas, toreros, comerciantes y representantes de todo tipo de cosas. Al derribar el Hotel Alhambra y no haber construido el Costa Nevada le daba la oportunidad de la “Unicidad”. Tenia una Cafetería por la que depilábamos en nuestros ratos de asueto y nos tomábamos nuestro cafetito con su correspondiente copa de coñac. Desde dentro se podía ver al Guardia Urbano que dirigía el tráfico en ese cruce tan conflictivo. Cuando era el Guardia Chinchilla, el espectáculo estaba asegurado. Enfrente estaba la heladería Perandrés y no se si también estaba la Farmacia de Valdivia.

Subiendo por la otra acera quien no se acuerda de Los Ferrocarriles o Almacén del “Cheno”, Era una agencia de la RENFE. (Como no llegaba el tren a Motril) que suplementaba el transporte de mercancías a aquellos lugares donde carecían de el. Algunas veces tuve que ir a recoger paquetes que nos enviaban. Cierta vez fui a recoger una olla Express que nos mandaba mi tío desde Canarias. Ya se puede uno figurar la alegría que lleno mi casa. En este lugar vendían tacos de madera para el fuego de las hornillas económicas que habían en las casas.

Debo recordar el almacén de Feliz Prieto y La casa donde tenia la consulta Don Francisco Segura,

Ahora mismo me viene a la memoria el taller de bicicletas de Manolo “El Chaquetas”. Casi todo el mundo tenía su bicicleta y el mejor sitio para arreglarla era ese taller. Había otro el del “Paletas” situado en la esquina de enfrente donde hoy esta la Caja General de la Calle Nueva. Nosotros teníamos más confianza con Manolo y allí estábamos. El vendía accesorios para tunear las bicis y mi padre que era el pagano me ponía una cara y unos ojos que me fundían... Tuvo un tiempo dorado en aquellos años después vinieron las motos cada vez mas sofisticadas que quizás tuvo un bache. Mas tarde vinieron las bicis de montaña que alegro otro tanto el panorama. Era muy buena gente.

La tienda de Pretel con sus radios y demás aparatos. Esa tienda tuvo una vida efímera.

Quien no entro alguna vez a la pastelería de los Hermanos Palomares en la esquina Calle Nueva y calle Fina. Tenían aquellos tarros de cristal llenos de caramelos de distintos sabores y los pasteles que se te metían por los ojos.

Junto a la parada de autobuses estaba el camión de Llamas padre que también trapicheaba con distintas mercancías. Al lado aun esta la casa de Julio Aguado que se resiste a la “piqueta”. Enfrente otra casa de oro Aguado derribada recientemente. Seguimos recordando el taller de Lahoz, la cervecería de Luis Vallejo. Parada obligatoria para consumir un buen bocadillo de jamos. Ese pan tan crujiente que le surten. Allí recalaban muchísimos viajeros que reponían fuerzas. El gran Luis padre que lo hacia todo. Cortaba el jamón, preparaba el bocadillo, servia la cerveza y cobraba. Era insustituible. Mas tarde metió a otro persona de confianza para que le ayudara.

La pequeña heladería de la Tropical conocida por la de la Quica (No confundirla con la del Kiosco).

Debemos acordarnos de la tienda de “Vivas Hermanos”, hoy Floristería Calvente. Café de Emilio Diaz
, Armería Bustos en donde me compre mis primeras aletas y gafas para bucear. El Coliseo Viñas que me trae grandísimos recuerdos y en donde pase momentos inolvidables, tanto viendo películas como a la hora de sacar las entradas. Se formaban unas peloteras de padre y muy señor Mio. En su puerta teníamos a nuestra “Pompa” que nos vendía chuches para entretenernos mientras veíamos la película de turno. La lucha del acomodador por controlar a los niños inquietos y a las parejitas atrevidas.

Se me olvidaba el café de los hermanos Molina en la esquina calle Coronel Baturone con calle Nueva. Mas tarde por encima Pepe Videras se trajo su negocio de pastelería allí desde la Plaza de España que era donde estaba antes. Y si no que se lo pregunten a Manolo Molina que vivía encima de la pastelería.

He hecho un recorrido por la Calle Nueva, seguro que algo me ha faltado por eso sugiero que esos detalles los complete el que tenga buena memoria. Yo se lo agradecería infinitamente. Nuestra calle Nueva ha tenido siempre su encanto, Hasta para las procesiones de Semana Santa, el pasar por ella era momento para lucir sus mejores galas. Ahora ha perdido algo de protagonismo pasando a la Avenida de Salobreña. Yo recuerdo que era una ampliación del tontodromo o sea hasta la Explanadas. Y por ella hemos paseado de niños, de jóvenes y de mayores. De niños jugando y buscando distracciones, de jóvenes mirando a las mozuelas a ver si ligábamos y de mayores a ver si compramos el periódico o vamos a la Ferretería Fabián. No quiero dejar en el tintero a la Posada “El Carmen” también llamada la posada del Sordillo. Ha estado hasta hace pocos años en pie. La tienda de Antonio Terrón y el estanco de Luis Rojas. Y nada más.

1 comentario:

Francisco Segura dijo...

Habla de mi pueblo y de la calle de mi niñez. La entrada a mi casa era por C/Vilchez 1, los balcones a la calle Nueva. Curiosamente se menciona a mi padre, médico.
Maravillosos recuerdos que tenía olvidados. Estoy muy arrepentido de haberme desarraigado tan pronto de Motril.